Sabemos que no hay una fórmula única y suficiente, pero si el amor crece,
entendemos que hay formas de que este crecimiento sea positivo. Recopilando
ideas de diferentes autores como J. Gottman, J. Gray, J. Araguàs, I.
Menenendez, etc., vamos a dar algunas pautas para que el amor dure y sea
satisfactorio. Estas estrategias se dividen en las tres áreas del triángulo del
amor de Stemberg. Junto a cada idea para lograr el éxito amoroso la antítesis
que puede llevarnos a la frustración.
Sabemos que no hay una fórmula única y suficiente, pero si el amor crece,
entendemos que hay formas de que este crecimiento sea positivo. Recopilando
ideas de diferentes autores como J. Gottman, J. Gray, J. Araguàs, I.
Menenendez, etc., vamos a dar algunas pautas para que el amor dure y sea
satisfactorio. Estas estrategias se dividen en las tres áreas del triángulo del
amor de Stemberg. Junto a cada idea para lograr el éxito amoroso la antítesis
que puede llevarnos a la frustración. ¿Son los hombres y las mujeres realmente diferentes? ¿Son todos los hombres iguales? ¿Son las mujeres demasiado complicadas? Si existen, ¿cuáles son esas diferencias? ¿Cómo afectan esas diferencias a las relaciones?
Podríamos hablar de las similitudes entre hombres y mujeres; puede que estas, sean más que las diferencias. Podríamos pasar por alto las variaciones entre hombres y mujeres, pero estaríamos ignorando una realidad que queda reflejada en la forma de comunicación y de interpretación. Estamos de acuerdo en los muchos parecidos que entre un género y otro se dan, en especial en apoyar la lucha por la igualdad de derechos y de oportunidades. No es, en absoluto, incompatible reconocer las diferencias con la anterior afirmación. Al contrario, entender que somos diferentes nos ayuda a encontrar la unión desde la aceptación. Por lo tanto, podemos comenzar este espacio reconociendo que somos iguales pero diferentes, para así poder detenernos en la explicación de las distinciones.
El propósito por el que hablamos de diferencias va más allá de informar, lo que buscamos es la mejora de las relaciones, la resolución eficaz de conflictos y una mayor satisfacción para ambos sexos. Por ello, creemos que hablar de diferencias nos ayuda a acercarnos.
Tipos de diferencias:
Genéticas:
La principal diferencia esta en un cromosoma que diferencia a la mujer (XX) y al hombre (XY). En el cromosoma Y hay un gen llamado SRI que es el responsable de convertir el tejido indiferenciado en testículos que segregan grandes cantidades de hormonas masculinas.
Hasta las ocho semanas de gestación, hombres y mujeres, tienen circuitos cerebrales idénticos. El cerebro original del feto es unisex hasta las 8 semanas de embarazo. Cuando en los futuros niños aparecen los testículos, que empiezan a bombear grandes cantidades de testosterona y marinan los circuitos cerebrales, algunas células en los centros de comunicación mueren y, a su vez, crecen otras en los centros sexuales y de agresión. Y se dan fenómenos como, por ejemplo, que en el área cerebral que rige el impulso sexual en los niños las células se multiplican, como mínimo, por dos. En cambio, el cerebro femenino no se ve afectado. Una consecuencia para los fetos femeninos es que sus células cerebrales desarrollarán más conexiones en los centros de comunicación y en las áreas que procesan la emoción.
Fisiológicas:
Diferentes cuerpos y diferente maduración. Diferencias en la talla, peso, capacidad pulmonar, tamaño del corazón, consumo de calorías mayor en el hombre, etc.
La piel femenina es más delgada y receptiva al tacto. La masculina tiene más glándulas sebáceas y sudoríparas, es decir, desprenden un olor más fuerte.
El olfato de las mujeres es más agudo que el de los hombres. Por ello los aromas cobran especial importancia para estas, una mujer puede perder la excitación sexual rápidamente ante un olor desagradable.
Las mujeres oyen los sonidos más débiles. En cambio, los hombres tienen más agudeza visual en lo que a perspectiva y profundidad se refiere. Las mujeres tienen un ángulo de visión más amplia.
Educativas:
A las mujeres se les enseña desde la cuna a desarrollar las siguientes cualidades en sus relaciones: conexión, cooperación, franqueza, comprensión e intimidad.
A los hombres se les educa a desarrollar estas cualidades en sus relaciones: fuerza, poder, respeto, posición e independencia.
Además, se fomenta en las mujeres el “sentirse deseada” y en el hombre la de “desear”. Los medios de comunicación usan a la mujer como objeto de deseo en anuncios que se dirigen tanto a hombres como a mujeres.
En las niñas se fomenta la idea del “príncipe azul”, ese hombre que te quiera y te haga feliz. La razón que muchas mujeres dan para romper un matrimonio es “ya no me haces feliz”. A los niños se les crea la esperanza de llegar a ser “un héroe que rescate a la princesa”, es decir ser el hombre necesario y suficiente que cubra las necesidades de una mujer. En más de una ocasión en la terapia de pareja se escucha la queja del hombre que ya no se siente capaz de satisfacer a su mujer, que se siente frustrado por no ser lo que supuestamente creía que debía de ser para ella.
En todos los lugares del mundo y en todas las culturas hay constancia de distintas conductas entre niños y niñas. Por ello se cree que las diferencias de género van más allá de la educación aunque esta tiene un fuerte papel mediador.
Cerebrales y hormonales:
La zona del estímulo sexual es el doble, o más, mayor en el cerebro masculino que en el femenino. Además, durante la pubertad (entre los 9 y los 15 años) la testosterona aumenta en los hombres multiplicándose por 25. Esta testosterona comienza a activar los circuitos en el cerebro masculino de estímulo sexual. Aumentando la conducta y los pensamientos de contenido sexual en los hombres. De este modo los hombres comienzan a desear a las mujeres y a tener sus primeras fantasías sexuales hacia ellas.
En la mujer también ocurren cambios, los estrógenos aumentan y también lo hace en menor medida la testosterona. Las mujeres comienzan a desear ser sexualmente atractivas para los hombres. En todas las culturas aparecen conductas de “adornamiento”. Además, esta conducta de ponerse más atractiva aumenta los días antes de la menstruación.
Por otro lado, tal y como muestra Louann Brizendine en su libro “El cerebro femenino”, el hipocampo es ligeramente más grande en el cerebro de ellas. El hipocampo es el área del cerebro que viene a ser como el disco duro que registra los datos emocionales. Esta autora da así la explicación a porque una mujer no olvida la pelea que tuvo con su marido después de diez años.
El cerebro femenino también posee mayor cantidad y más actividad de neuronas espejo para la empatía, estas son las encargadas de interpretar las emociones que los demás expresan y poder expresar nuestra comprensión.
Comportamiento y reacciones
Tanto hombres como mujeres buscan la intimidad, pero la forma en la que esto se produce es distinta. Para muchas mujeres intimar en una relación se realiza mediante el habla. Para los hombres la vía más fácil es a través de actividades físicas. Cuando una mujer quiere tratar algo íntimo de la pareja puede dirigirse a su pareja diciendo “tenemos que hablar”, en cambio, un hombre suele invitarla a cenar o a realizar algún tipo de actividad. Esto no significan que los hombres no puedan sólo hablar o que las mujeres no quieran disfrutar de actividades, sino que la forma de percibir y buscar la intimidad es distinta en muchos casos.
El impacto del estrés, afecta de forma distinta a hombres y a mujeres. Muchas mujeres, para sentir un orgasmo “pleno” necesitan estar tranquilas y no estresadas, de hecho, su interés sexual disminuye. En cambio, tal y como explica la bióloga Louann Brizendine, los hombres, aumentan su apetito sexual en condiciones de estrés.
Las fases de la respuesta sexual se llaman del mismo modo, pero la forma en las que estas se producen, varían entre hombres y mujeres y de unas mujeres a otras mucho más que entre los varones.

Al igual que Clara, hay hombres y mujeres que experimentan bloqueos en sus relaciones sexuales o en otras áreas de su relación de pareja. El tiempo no siempre es sinónimo de mejoría cuando uno ha vivido una experiencia traumática. Al contrario, si no se afronta de un modo adecuado, el tiempo puede más bien empeorar el presente de la persona. Y es, precisamente en los traumas, donde me quiero centrar en éste artículo.
Hace ya algún tiempo comencé a trabajar con una técnica no poco curiosa. Se trata de una herramienta de la psicología bastante joven y a la vez altamente efectiva. EMDR, Eye Movement Desensitization and Reprocessing, es el nombre que recibe. Se basa en la estimulación bilateral, es decir, de los dos hemisferios cerebrales. Esto se realiza mediante los movimientos rítmicos de los ojos, o bien, mediante la estimulación de las manos.
La premisa de la que se parte es que, cuando no tenemos los recursos para procesar una experiencia traumática, la información queda dispersa en las redes neuronales. Dicho de otro modo, la información no se almacena de un modo útil sino que queda desordenada en la memoria, salpicando diferentes áreas del pensamiento, de los sentimientos y de la conducta. Es como si lo que sucedió entorpeciera o bloqueara las experiencias presentes.
Mediante la aplicación de EMDR se reprocesa la información y se almacena de un modo más funcional para el individuo. ¿Cómo sabemos que no hemos procesado bien una experiencia traumática? Cuando recordamos lo sucedido en el pasado y nos sigue perturbando en el presente con una intensidad alta, cuando lo que ocurrió nos condiciona de un modo negativo en las nuevas experiencias que vivimos. En estos casos es cuando se puede aplicar EMDR.
Lo interesante de esta técnica es su rapidez y su efectividad. A veces, hay cosas que uno puede entender a nivel intelectual, pero no sentirlo así a nivel emocional. En el caso anteriormente comentado, Laura dice querer tener relaciones sexuales con su marido, y haber intentado todo lo que sabe para sentir. Aún así, sabiendo que no tiene por qué preocuparse, no puede evitar tener un nivel de ansiedad alto, lo que hace que los músculos se tensen y que la atención se centre en el miedo. De este modo, todos los intentos serán fallidos, ya que es normal que una mujer en esta situación tenga grandes dificultades para experimentar placer. En consecuencia, como no siente placer no tiene deseo, sino que evita el contacto sexual y todo aquello que pueda precederlo. Afortunadamente, Clara ha buscado ayuda profesional, y ese es el primer paso para el cambio. La terapia se convertirá en el camino que le lleve a superar la experiencia del abuso, y a reaprender la sexualidad de un modo sano y placentero.
EMDR es una técnica que se puede aplicar en combinación con otras. Es una técnica útil para desbloquear obstáculos en cualquier problema sexual: eyaculación precoz, anorgasmia, disfunción eréctil, vaginismo, etc. Está técnica también se aplica a cualquier otro problema individual, es especialmente efectiva para tratar cualquier tipo de trauma: por ejemplo un accidente, la muerte de un ser querido, un divorcio, etc. Aunque la técnica puede parecer sencilla ha de ser aplicada por un profesional de la psicología o psiquiatría formado específicamente en esa estrategia. En terapia es un complemento que aumenta la efectividad de ésta.
La teoría explicativa del funcionamiento de EMDR dice que al reprocesar y archivar adecuadamente la experiencia se pierde la carga negativa asociada al evento y además se recuperan los recuerdos positivos vinculados que antes no se podían percibir.
Para más información sobre la terapia con EMDR podéis escribir a: info@unidaddeterapiasexualydepareja.com, además está la Asociación de EMDR Española.
El amor: una potente medicna para mejorar la salud.
lunes, febrero 13, 2012 Author: Anna I. Gil Wittke

En nuestra sociedad somos, cada vez, más conscientes de nuestra salud, aunque eso no siempre se traduzca en comportamientos consecuentes. Es frecuente acudir a un supermercado y encontrar entre sus productos varios que contengan la etiqueta de “bio” refiriéndose a alimentos ecológicos. Incluso hay supermercados exclusivamente de este tipo de artículos. Del mismo modo proliferan en nuestro país los herbolarios, ofreciendo una multitud de productos naturales destinados a la mejora de la salud. Entre ellos proliferan también los dietéticos. Y hablando de cultivar el físico, los gimnasios se llenan de personas que, con una u otra motivación, tratan de mejorar su tono muscular, su cuerpo o simplemente mantenerse en buena forma. Sin hablar de todas aquellas maneras de intervenir en la salud; desde la relajación, como puede ser acudir a clases de yoga o similares a la moda de las múltiples terapias que se ofrecen en los SPA destinados al bienestar personal.
Paradójicamente, en medio de este marco social donde proliferan tantas formas de mejora de la salud y de disminuir el estrés, aumenta la demanda de fármacos para combatir la ansiedad y superar la depresión. Muchas personas acuden al psicólogo con la queja de que se sienten tristes, “apagados” o simplemente vacíos. Parece ser que la insatisfacción es algo que salpica las vidas, dejándolas sin fuerzas ni motivación. No podemos limitarnos a echarle la culpa a nuestra situación socio-económica. El cambio más efectivo siempre será el que se produce desde dentro hacia fuera.
Por suerte, existen múltiples formas de enfrentarse al desánimo, de activarse, de trazarse objetivos y de superar la apatía. Como psicóloga, sé de primera mano que la terapia es efectiva, que ayuda y que sirve para provocar un cambio en positivo. Pero en esta ocasión quiero hablar de algo mucho más sencillo, más al alcance y más intenso. Quisiera referirme a una potente medicina para la mejora de la salud. Se trata del AMOR. La ciencia comprueba, en ocasiones, lo que sin teorías previas y sin saber cómo, ya habíamos experimentado. Por ejemplo, que el amor previene de enfermedades y al mismo tiempo ayuda a superarlas.
El primer estado del amor en una pareja suele ser el enamoramiento. En esta etapa, nuestro cerebro se encarga de hacernos la vida mucho más activa e intensa. El enamoramiento es un cóctel de hormonas y neurotransmisores. Este proceso químico tiene origen en el cerebro pero afecta a todo nuestro organismo. A continuación, comentamos algunos de ellos:
- Feniletilamina: Es un compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas. Es lo que podríamos entender como la flecha de Cupido, ya que se dice que es la encargada del enamoramiento. Donald F. Klein y Michael Lebowitz, del Instituto Psiquiátrico de Nueva York, sugirieron que es la responsable de los cambios físicos que experimentamos cuando nos enamoramos. Como, por ejemplo, ponerse rojo, sentir “mariposas en el estómago”, temblores, etc. Además dijeron que su producción puede desencadenarse por actos tan simples como un cruce de miradas, un roce o un apretón de manos.
- Dopamina: Es una hormona y un neurotransmisor que actúa directamente sobre la motivación y el placer. Nos ayuda a repetir conductas placenteras enfocadas a un objetivo. Por ejemplo, escribir mensajes de amor o llamar por teléfono, sonreir, mostrarnos amables, en definitiva todo aquello destinado a expresar nuestro amor y a conseguir algún tipo de reciprocidad por parte de la otra persona (aunque sólo sea escuchar su voz).
- Norepirefrina: Es conocida como la hormona del estrés. Influye de forma notable en el ritmo cardiaco. Éste puede aumentar hasta 130 pulsaciones por minuto. También afecta a la atención y al estado de ánimo. Su aumento nos hace estar mucho más atentos y sensibles a la persona a la que amamos y nos sentimos más felices a su lado. La antropóloga Helen Fischer observó su aumento en el cerebro de quienes decían estar “lócamente enamorados”. Este neurotransmisor produce euforia e hiperactividad. Lo que hacemos es darnos por completo, hacer todo lo que éste en nuestra mano por mimar y cuidar al otro. Lo que se ve desde fuera es algo así como si nos hubieran hipnotizado y aún si hubiera un terremoto seguiríamos mirando a nuestro amor.
- Melatonina: Se relaciona con el ciclo sueño-vigilia, por ello en verano, cuando los días son más largos y más luminosos, aumenta la producción de melatonina (entre otras) y esto se traduce en un aumento del deseo sexual. Su déficit se relaciona con el imsonio, la depresión y la aceleración del envejecimiento. Previene el envejecimiento prematuro y aumenta la sensación interna de vitalidad. Por eso cuando estamos enamorados no sólo nos vemos mejor, nos ven mejor y también vemos mejor, todo nos parece más hermoso.
- Endorfinas: Son los analgésicos de nuestro cuerpo que aumentan la sensación de bienestar. De hecho, cuando uno está enamorado soporta mejor el dolor ya sea físico o emocional. Incluso nos vemos haciendo cosas por el otro que nunca hubiéramos hecho antes, cosas que de otro modo habrían supuesto un grandísimo esfuerzo ahora son sólo una muestra más de nuestra devoción.
- Oxitocina: Es conocida como la hormona del abrazo o la afectividad. Esta relacionada con los patrones sexuales, con la conducta maternal y paternal. Va más allá del contacto sexual, parece estar detrás de conductas afectivas en los diferentes niveles de relaciones sociales. Está detrás de las caricias y los abrazos, cada zona del cuerpo (espalda, orejas, cuello, pies, genitales, etc.) está representada en la corteza cerebral, por eso donde nos toquen vamos a sentir, aunque hay partes, como manos y labios, que ocupan mayor espacio en la corteza cerebral, por tanto, son más sensibles al estímulo. Gareth Leng dice que es la hormona que ayuda a forjar lazos permanentes entre amantes, tras ese primer “flechazo”. Parece ser que la oxitocina influye en que nos volvamos más cariñosos, y más generosos.
- Vasopresina: Junto a a oxitocina se relaciona con el amor más duradero, con las relaciones más sólidas. Se observa con mayores niveles en las parejas que se dicen “felizmente casados”. Y es que el tiempo no siempre es sinónimo de fracaso en las relaciones. Hay muchas personas que aumentan su bienestar precisamente conforme la relación avanza y se hace más sólida.
Todo esto se traduce en notables efectos para la salud, tanto en esa primera fase de enamoramiento, como en el amor que experimentan parejas estables de larga duración.
Así, podemos decir que el amor es bueno para la salud, y algunos de sus efectos son:
- Embellece la piel, el cabello y las uñas (gracias al aumento de estrógenos).
- Previene el envejecimiento prematuro y aumenta la sensación de vitalidad.
- Disminuye el estrés y mejora el estado de ánimo.
- Mejora el rítmo cardiaco.
- Fortalece el sistema inmunológico previniéndonos de enfermedades y ayudándonos a una mejor y pronta recuperación.
- Se liberan grasas y azúcares para aumentar la capacidad muscular.
- Se generan más glóbulos rojos, a fin de mejorar el transporte de oxígeno por la corriente sanguínea.
- Sobre todo ¡nos sentimos mejor!
Para los humanos, el contacto físico es una necesidad, una fuente de bienestar que los hace sentir protegidos, amados y valorados.
Fisher ha estudiado 58 culturas de todo el mundo, comprobando que en todos los lugares las pautas de las relaciones amorosas eran similares. Parece ser que el amor no entiende de culturas o idiomas. El amor tiene una base común y, pese a su aparente sencillez, se convierte en un objeto de deseo a veces complejo de alcanzar.
Muchas veces dejamos de amar por miedo o por dolor, esta postura que puede ser muy comprensible, es cuanto menos, desventajosa para quien la toma. Abrirse al amor puede ser un buen remedio para combatir el desánimo. El amor es todo un mundo por descubrir, se acerca a quienes aman y a quienes lo reciben.
En san Valentín, feliz día a todos los que aman.

Imagina que te encuentras sin dinero en una ciudad, te diriges al cajero para sacar algo y, para tu sorpresa, no tienes nada en la cuenta. ¿Te ha pasado algo parecido alguna vez? ¡Imagina que decepción! Somos conscientes que para tener dinero en el banco debemos de tener ingresos. Pero además de los ingresos es importante tener en cuenta los gastos, recibos domiciliados, etc.
En terapia de pareja uso el término “Banco del Amor” para explicar que la pareja es como una empresa con una cuenta en común. Entender que la cuenta es común es muy importante ya que sólo es efectiva si son las dos personas las que invierten. En ocasiones se lucha por una relación invirtiendo grandes dosis de paciencia, esfuerzo y empeño, pero no es suficiente para que se supere la crisis. Una relación necesita ser soportada por los dos. Aún cuando la inversión no sea equitativa, debe de existir inversión por parte de ambos.
Dicho esto pasamos a explicar cómo puede aumentar la cuenta del Banco del Amor. San Valentín puede ser una buena ocasión para ello, si se entiende como la inversión activa de recuerdos positivos en pareja. Precisamente el Banco del Amor consiste en experiencias amorosas, en memorias positivas de la relación. Digamos que los ingresos en cuenta aumentan cada vez que se percibe algo agradable realizado por o en pareja. Y es importante recalcar la percepción, ya que uno puede mover cielo y tierra, pero si la persona a la que va dirigido no lo percibe, no se logrará ningún efecto.
La cuenta del Banco del Amor es utilizada en los conflictos para reparar el daño, y si hay fondos, seguir adelante con la relación. Pero cuando echamos mano de esos fondos amorosos y no hay nada, nos damos cuenta de que “ya no merece la pena”, “ya no sentimos lo mismo”; en definitiva, que algo ha cambiado y no vemos con esperanza el futuro de la relación.
Al inicio de la relación se hacen grandes inversiones en la cuenta del Amor casi de manera automática. Pero no sucede igual con el paso el tiempo. Cuando los conflictos superan los momentos de satisfacción decimos que hay más pérdidas que ganancias y que si no ponemos remedio estaremos gastando los ahorros hasta que se agoten. Sabiendo esto, la buena noticia es que se puede prevenir, se puede invertir, se puede mantener la cuenta en positivo.
Os propongo la reflexión sobre cuánto y cómo estamos invirtiendo en la cuenta del Banco del Amor. San Valentin es un momento en el que esto se puede revisar e incrementar, pero en realidad cualquier día es bueno y necesario. No basta con un gran esfuerzo una vez al año. Para la mejora de la relación tenemos que invertir tanto o más de lo que gastamos.
El arte de amar y seguir enamorado con el paso del tiempo es un esfuerzo, y no se logra por la inercia de un buen comienzo sino con el empeño y la voluntad por parte de ambos en amar.
Para terminar os dejo con la famosa frase de Séneca como una forma de inversión:
Si quieres ser amado, ama tú.
Ideas para afrontar la crisis en pareja.

“Año nuevo, vida nueva” se dice cada comienzo de enero, y al llegar diciembre estamos volviendo a hacer propósitos con el deseo de que se cumplan. La idea es buena, hacer proyectos, tener deseos, ilusionarse por el futuro, etc. Pero gran parte de esos proyectos quedan en ideas sin verse plasmados en la realidad de cada individuo. El cambio de año es un factor externo a nosotros que nos impulsa a esforzarnos. Pero para un cambio duradero es necesario tener un impulso interno, lo que entendemos muchas veces por una convicción profunda. Para evitar el desánimo y la sensación de fracaso, conviene hacer un análisis concreto de qué se quiere conseguir (objetivo), de cómo se va a conseguir (estrategias), de qué pasos hay que dar para llegar a ello (metas) y de por qué se quiere lograr (motivación o valor).
En esta ocasión quisiera utilizar el momento socioeconómico en el que nos encontramos para hacer un análisis de las relaciones afectivas. Cuando uno está en crisis puede verse colapsado, desanimado, frustrado, etc. Conozco a personas que dejan de buscar trabajo por todas las veces que lo han intentado sin resultados y por lo que las estadísticas del paro les recuerdan. También los hay que querían emprender un negocio, pero bajo este panorama se retraen y prefieren no intentarlo. Bajo este estado de ánimo es fácil que se dejen de hacer cosas, o bien, se hagan en exceso dando palos de ciego, deseando desesperadamente una mejora inmediata.
A día de hoy muchas parejas, al igual que la sociedad, se encuentran en crisis. Esta situación es afrontada de distinta manera por cada persona. Algunos se plantean el divorcio como única solución, otros ven la separación temporal como un alivio momentáneo, otros optan por aislarse, por dar lo mínimo a la pareja, otros realizan viajes o actividades que sirvan para avivar, aunque sea temporalmente, la pasión, etc. Cuando esa relación, en la que uno se embauco con esperanza y determinación, hoy es indeseable, asfixiante o distante, decimos que la pareja está en crisis. Ante esa crisis la calma es fundamental para poder analizar cómo hemos llegado allí y qué podemos hacer para lograr el cambio. Y ese análisis es precisamente el que trato de realizar en éste artículo.
A continuación tres cosas a tener en cuenta en el análisis de la relación de pareja en momentos de crisis:
Asumir: Por lo general uno tiende a ver la culpa en factores externos. En terapia de pareja he escuchado cosas como “yo sería más cariñosa si el fuera más comunicativo conmigo”, “ me enfado porque él no es como yo quiero”, “si no fuera por su forma de ser tan exigente y su mal carácter, yo no habría sido infiel” y un largo etcétera. Es fácil asumir que la mayor parte de culpa está en nuestra pareja y no en nosotros, que si fuera por nosotros las cosas se habrían hecho de otra manera. Incluso siendo cierto esto, siempre hay algo que está en nuestra mano, siempre tenemos parte de responsabilidad en la pareja, aunque sea la de permitir o no. Si estamos en una crisis y nada depende de nosotros, entonces sólo podemos esperar a que algo suceda o abandonar el barco. Pero en el momento que asumimos, aunque sea una mínima parte de responsabilidad, nos damos cuenta de que hay algo que podemos hacer para el cambio. Asumir no es culparse o condenarse, es reconocer, darse cuenta. Cuando asumimos, estamos más cerca del cambio.
Recordar: En las crisis podemos vernos estancados y perdidos, dudando de que se pueda salir de esta situación. Los errores del pasado, a veces nos persiguen hasta el presente, salpicando incluso el futuro. En una pareja que está en “banca rota” se observa la facilidad que se tiene para reprocharse cosas del pasado. Salen frases que comienzan por: “si hubieras hecho o dejado de hacer”. Se pierde la perspectiva del progreso, de todo lo que se ha superado. Se tienden a olvidar los méritos logrados. Para acercarse a una posición de equilibrio y bienestar afectivo, es interesante que la pareja recuerde cómo comenzó, por qué se enamoró, qué cosas han hecho juntos, qué cosas han atravesado unidos, etc. Esto fortalece la fe en la relación. Cuando recordamos todo lo que ya hemos avanzado de manera exitosa nos enfrentamos con más ganas al futuro.
Proyectarse: En los medios de comunicación se habla de una generación que ha perdido la capacidad de soñar. Cuando uno piensa en el futuro y no ve una mejoría de sus circunstancias actuales, deja de esperar con ilusión el cambio, se resigna o rechaza el presente. En una pareja la capacidad de proyectarse en el futuro aumenta tres características esenciales: la pasión, la intimidad y el compromiso. Si pensamos que hay algo por lo que luchar y que merece la pena, emplearemos todas nuestras fuerzas y voluntad en ello. Si piensas “esta relación no va a ninguna parte” es probable que no lo haga. Si deseas que la relación mejore hay que concretar objetivos en la pareja. Objetivos no es lo mismo que exigencias. Por ejemplo, un objetivo en pareja puede ser tener una comunicación más íntima y positiva. Para ello puedo ponerme pequeñas metas que me ayuden a lograrlo. Ejemplo de estas pequeñas metas puede ser pasar 10 minutos todas las noches diciendo lo que nos ha gustado hoy el uno del otro, dar un paseo de 30 minutos los sábados recordando cosas de cuando nos enamoramos, tomar un café los domingos por la tarde en un sitio especial, etc. Cada persona tiene objetivos o al menos deseos como individuo y otros que se descubren en la relación afectiva. Los proyectos mantienen viva la emoción de conseguirlos mientras nos aproximamos a ellos.
La relaciones de pareja no son siempre fáciles, pero tampoco lo es la vida en general. La mayor satisfacción no viene de el mínimo esfuerzo sino de aquello que nos ha costado, pero hemos alcanzado. Pequeños cambios en el día a día de la pareja pueden producir un gran cambio en el futuro de ésta.
Vivir con un seductor. El otro lado de la seducción
La seducción, un juego erótico considerado por algunos un auténtico arte, precede al enamoramiento y, en ocasiones, da paso al amor. Pero, ¿qué sucede cuando un miembro de la pareja siempre hace las delicias de los demás?
Mi marido siempre es el centro de atención de todas las miradas. Atractivo, inteligente, atento… Desde que comenzamos a salir, hace cinco años, en más de una ocasión he tenido celos. Me sentía mal al ver lo que consideraba una actitud desleal, y tenía miedo de que en algún momento surgieran terceras personas. Pero ahora sé que no se esfuerza en seducir ni tiene malas intenciones. Su marcada personalidad, el interés que muestra hacia los demás y su facilidad para interactuar hacen de él una persona con mucho magnetismo”, comenta Marina, de 36 años.
Aunque, normalmente, cuando pensamos en la seducción, nos viene a la cabeza una forma de conquista dirigida a obtener una recompensa sentimental o sexual, lo cierto es que este término es mucho más amplio. Y hay quienes brillan por donde pasan sin proponérselo, sin segundas intenciones. “En su versión negativa, alguien con una personalidad seductora es el que consigue lo que desea usando artes de dudosa honestidad, pensando sólo en su propio beneficio. Pero, en su versión positiva, la personalidad seductora es la de alguien encantador, fascinante, atrayente, una persona que ilusiona y te motiva para hacer algo en beneficio mutuo, o incluso sólo en tu propio beneficio, de manera altruista. En realidad hay multitud de personalidades seductoras“, explica Alberto Hidalgo, psicólogo, experto en seducción y autor del libro Psicología y Seducción.
APRENDER A SEDUCIR
Según apuntan los especialistas, la capacidad para seducir comienza en la infancia y, además, puede entrenarse. “Aunque hay niños más seductores que otros, la capacidad para atrapar la atención, la confianza y el afecto de los demás no es genética, sino que exige entrenamiento y aprendizaje”, explica Alejandra Vallejo-Nágera, psicóloga, docente y autora del libro Psicología de la seducción. Eso sí, independientemente del objetivo que tenga cada uno, hay un denominador común: una dosis de provocación. “No es posible seducir a alguien ante quien pasamos desapercibidos -explica Vallejo-. Tenemos necesariamente que captar su atención, haciendo que el resto del mundo quede como murmullo de fondo. A veces esta llamada de atención es provocadora, pero es difícil no caer en el histrionismo. La llamada de atención más eficaz es aquella que funciona suavemente, sin que el destinatario sea consciente, de ello.”
SEDUCIR SIN PRETENDERLO
Si dejamos a un lado los tópicos, el verdadero seductor, lejos de ser aquel que -como indica Hidalgo- desea ser el centro de atención y tiene como fin “capturar presas o ganar medallas”, es aquella persona que se interesa por el resto sin buscar, necesariamente, una relación o contacto sexual. Y, como señala este psicólogo, también hay que tener en cuenta que cada uno tiene su fórmula. “Unas personas pueden exteriorizar afecto mediante un abrazo. Sin embargo, otras prefieren hacerlo con una caricia o un beso. Y, a su vez, a la hora de conseguir ese beso, unas lo intentarán pronunciando unas palabras amables y otras mediante una caricia. Son dos maneras de seducir con el mismo propósito: recibir un beso. Ambas están usando el mismo principio universal de seducción, ‘lo afectuoso’, pero cada una lo realiza de manera diferente.”
UNA FUENTE DE PROBLEMAS
Sofía, de 34 años, considerada por sus conocidos como una “seductora nata”, no responde al concepto de mujer fatal, pero es consciente de que siempre ha tenido lo que ella define como “gancho”. Mentalmente saludable, amable y conocedora de sus puntos fuertes, se mueve como pez en el agua en cualquier situación. Y, por supuesto, atrae las miradas de todos los que la rodean, algo que, en ocasiones, ha desatado malestar en Julio, su pareja. “Desde niña he tenido una especie de don para llevar a los demás a mi terreno. Nunca fui especialmente bella, pero sí simpática, cariñosa y, sobre todo, muy cercana, positiva y sociable. Quizás ésta es la causa de que mucha gente me defina como seductora, algo que para la persona con la que compartes tu vida no siempre resulta sencillo.
De hecho, mi novio, al principio, pensaba que provocaba, que mi conducta buscaba algo más, pero a medida que me fue conociendo se dio cuenta de que no es así. Creo que la personalidad influye, y para gustar a los demás primero hay que gustarse a uno mismo. Y para evitar conflictos hay que ponerse en el lugar del otro y ser sincero”, comenta Sofía, de 34 años. Como bien explica la psicóloga Anna Isabel Gil Wittke, son muchas las cualidades que pueden despertar el interés de los demás. “Más allá del físico, entendemos que la personalidad puede resultar un elemento de seducción. Una persona seductora es aquella que se comporta de una forma positiva, que resulta de agradable interacción. Se trata de personalidades que, en su desarrollo, han potenciado la capacidad de despertar deseo afectivo y/o sexual.”
AUTOESTIMA Y CONFIANZA
La autoestima, la valoración que hacemos de la información que tenemos sobre nosotros mismos y la confianza resultan claves para evitar que tener al lado a una persona seductora se convierta en un problema para la pareja y la destruya. “A menudo se descuida la relación de pareja una vez que ésta avanza. Yo suelo explicárselo a los pacientes con la siguiente metáfora: Si tienes un coche, para que éste funcione, lo más importante es ponerlo en marcha, pero una vez que arranca y avanza no se puede quitar la llave, no puedes abandonarlo y esperar que éste siga avanzando sin percances. La pareja requiere una inversión. Mantener la pasión y el deseo precisa una seducción consciente y sostenida. Además, hay que invertir en autoestima. Cuando uno tiene la necesidad de afecto puede buscar que su pareja sea quien la satisfaga. Pero antes de ello será necesario querernos a nosotros mismos y aceptarnos. Creernos y vernos atractivos aumenta la confianza en nosotros, y eso influye en nuestra forma de relacionarnos y de desear la interacción afectiva y sexual”, comenta Gil Wittke.
ACEPTAR AL OTRO
Lejos de abrir un frente de batalla que termine con la relación, y siempre y cuando queramos seguir con nuestra pareja, el único camino posible es aceptarlo y darle la vuelta a la tortilla. Considerar las cualidades que hacen brillar al otro como algo positivo y un bien preciado del que nosotros disfrutamos en primera persona es la mejor manera de dejar a un lado los celos y la inseguridad. “Es imprescindible aceptarlo y disfrutar las cualidades y atractivo de esa persona. De lo contrario, estaremos sometidos a un constante tormento de celos que no conduce a casi nada bueno. Es una injusticia enamorarse de un seductor/a precisamente porque posee esa cualidad, pero, una vez está con nosotros, pretender que deje de serlo. Como también es injusto enamorarse de alguien con ojos azules y pretender que deje de mirar a los demás. Si alguien nos gustó por su atractivo, es mejor comprender que esa característica puede gustar también a otros y que, lejos de ser algo malo, es algo bueno que tenemos la suerte de compartir”, concluye Vallejo-Nágera.
COMPRENDER LA SEDUCCIÓN
• La seducción no siempre es una forma de conquista dirigida a obtener una recompensa sentimental o sexual.
Hay personas que lo consiguen sin proponérselo, y no necesariamente está motivado por un deseo de traición o infidelidad.
• Hay multitud de personalidades seductoras. Entre ellas, la de alguien encantador, fascinante, atrayente, una persona que ilusiona y te motiva para hacer algo en beneficio mutuo, o incluso sólo en tu propio beneficio, de manera altruista.
• Aunque muchos tienen una facilidad asombrosa para seducir, esta habilidad comienza en la infancia y puede entrenarse.
• La autoestima, la valoración que hacemos de la información que tenemos sobre nosotros mismos y la confianza resultan claves para evitar que tener al lado a una persona seductora se convierta en un problema.
• Considerar las cualidades que hacen brillar al otro como algo positivo y un bien preciado del que nosotros disfrutamos en primera persona es la mejor manera de dejar a un lado los celos y la inseguridad.
CONSEJOS PARA PROTEGER A LA PAREJA
• Encontrar tiempo de calidad para dedicarle a ésta.
• Poner todo de tu parte para solucionar cualquier problema que os haya distanciado.
• Mimarla: abrazos, besos, caricias, masajes, etc.
• Regalos, sorpresas, detalles.
• Dialogar con frecuencia.
• Tener algún proyecto que os ilusione para crearlo juntos a corto, medio o largo plazo.
• Reforzar lo que os une y dejar a un lado las diferencias.
• Invertir tiempo en una vida sexual más placentera.
• Proponer actividades de ocio para realizar juntos.